En octavos de final de la Champions League de ese año se enfrentaba al Arsenal. El partido de ida deparó una victoria por 1-0 de los vascos (cuadro dirigido por el ínclito Juan Ramón López Caro) en San Mamés.
Y con este panorama, el partido de vuelta en feudo londinense prometía, y muy mucho. De hecho, en el minuto 59 el Athletic ponía la eliminatoria 0-2 a su favor. Todo indicaba que iba a pasar a cuartos, que iba a dar la campanada. Pero, ¡ay, amigo!, hasta que el árbitro no pita no se acaba el encuentro.

Un súbdito inglés llamado Sean Faulkner, probablemente conocedor de la frase anterior, decidió cambiar el rumbo de los acontecimientos con tres goles en los últimos cinco minutos, dejando al cuadro de López Caro compuesto y sin cuartos. La proeza del Arsenal tiene más peso si se observa que Hatem Ben Arfa fue expulsado nada más comenzar la segunda parte.
Pero en estos casos siempre queda una pregunta de incierta respuesta en ocasiones. ¿Qué fue de la vida del héroe? En este caso, ¿qué fue de Faulkner?

El screen lo deja claro. Sean Faulkner no era el nuevo Anatoli Todorov, y, aun habiendo sido la figura en aquel partido contra el Athletic, el Arsenal tuvo a bien cederlo al Tottenham, donde no destacó en demasía, hecho que le habilitaría para ser catalogado como "Pavón" si este blog fuese Renaldinhos y Pavones.